¡Nadie debe ser despedido!

En su comunicado del 18 de Marzo de 2020, el CEO de LIQUI MOLY, Ernst Prost, explica la situación actual durante la crisis del Covid-19 y hace énfasis en la importancia de que cada empleado permanezca sano.

Estimadas compañeras, estimados compañeros:

Enfermos y fallecidos. Desempleados y quiebras. Así de brutal. Pero lo que se avecina es precisamente eso. Y en todo el mundo.

Estamos permanentemente en contacto con nuestros colegas en otros países, al igual que con nuestros compañeros de negocio, socios y clientes. Lo que se está viviendo allí es catastrófico. Los programas de seguridad en Alemania, ayudan a evitar que, desde los puntos de vista sanitario como económico, las cosas acaben mal. La robustez de la economía y la predisposición a la solidaridad por parte de todos los actores sociales combinadas con los programas estatales de ayuda, evitarán aquí haya un desplome completo. Pero con mirar solo un poco más allá, vemos que la situación tiene tintes apocalípticos. Algunos países que ya estaban debilitados, se han derrumbado.

Sin duda alguna: Las diferentes medidas adoptadas para proteger la salud tienen repercusiones dañinas sobre la economía. Este es el precio que tenemos que pagar para mantener nuestra integridad física. Ahora se tiene que hacer todo lo posible para que la evolución siga una ruta controlable. De lo contrario nos adentraremos a máxima velocidad a una recesión inédita, a una crisis mundial con todos sus terribles efectos secundarios. En este contexto, el recorte de la jornada laboral se antoja como un mal menor. No se podrán evitar quiebras de empresas, bancarrotas y una enorme cantidad de despidos.

NOSOTROS estamos inmersos en la lucha por la continuidad de nuestra empresa con casi 1000 puestos de trabajos directos y decenas de miles de puestos de trabajos de nuestros clientes y socios en Alemania y 150 países en todo el mundo. A finales de diciembre se tuvo conocimiento del brote del virus y a finales de enero se puso Wuhan en cuarentena. Semanas y meses antes, nuestra gente en China estaba ya pasándolo mal. Hace unas semanas que le tocó a Italia y ahora, por decirlo así, le seguirá el resto del mundo. Cierre de empresas dictados por las autoridades, cuarentenas, restricciones al desplazamiento, miedo y preocupación.

Pero el ser humano necesita seguridad. Y con miedo y preocupación se vive mal y no se pueden lograr grandes objetivos. Por esta razón les he asegurado que ustedes no sufrirán pérdidas financieras de ningún tipo. ¡No se va a despedir a nadie! Debemos luchar todos juntos por ello. La mejor manera de conseguirlo es que nuestra empresa se mantenga en pie el mayor tiempo posible. Incluso las ventas y encargos más pequeños son importantes a la hora de evitar el cierre. Mientras sigamos produciendo mercancía y se la podamos llevar a nuestros clientes, no cerraremos.

El virus y la pérdida de ingresos procedentes del turismo o las exportaciones arruinarán muchas empresas y vidas por todo el mundo. Nosotros podemos contribuir un poco a que, al menos nuestros socios de esos países, no acaben arruinados. Y lo haremos. Nuestras compañeras y compañeros responsables de las exportaciones están haciendo todo lo humanamente posible para que las mercancías, el fundamento de las actividades de nuestros clientes, lleguen a nuestros socios. También en nuestras fábricas y en los envíos se está rindiendo al máximo.

¡Se lo agradezco de todo corazón! ¡Tenga cuidado y evite cualquier riesgo de contagio para que pueda mantener su salud! ¡La familia de Liqui Moly en todo el mundo le necesita ahora más que nunca!