«Hay dinero, falta trabajo. ¡Optar por las inversiones!»

Ernst Prost, director gerente de LIQUI MOLY, sobre el deber de invertir

Queridos compañeros y compañeras:

Si todos dejamos ahora de consumir y de invertir, podemos cerrar el chiringuito... Yo soy amigo de ahorrar. ¡Pero no ahora! Ahora hay que invertir como locos y así producir, para no producir más desempleo... Ya lo he escrito en otra ocasión: Nuestras infraestructuras necesitan un buen repaso, también nuestros colegios. Los puentes se desploman, las carreteras parece que han sufrido un terremoto y las autopistas digitales están en el extranjero, no aquí. Trabajo hay. Más que suficiente. También hay dinero. También más que suficiente. Quien ahora se dedica a despedir gente y aplica la tijera para ahorrar, está dañando a toda la economía. ¿Qué es lo que va a poder comprar un desempleado si no tiene ingresos?¿Me lo pueden decir? Los productos y servicios, ¿de quién? El miedo (y los hechos hablan por sí mismos) a perder el trabajo es de por sí enorme. No se debe empeorar aún más la situación anunciando y realizando recortes de plantillas y dejando de invertir. Esto es válido para el sector público y el privado por igual. Precisamente ahora es cuando se necesita que el Estado empiece a asignar proyectos. Lo mismo vale para todas las empresas de nuestro país. De lo contrario, entraremos automáticamente en una horrible  espiral descendente. El objetivo de los políticos y de los líderes empresariales es el de invertir el sentido de la espiral, es decir, ¡convertirla en un despegue! Invertir, conceder proyectos y producir para que se pueda consumir. Solo así se evita el desempleo y las quiebras. Ahorrar y congelar todos los planes es veneno para economía y nuestros puestos de trabajo. ¿Cómo va a reponerse la recaudación fiscal si no es con la productividad, los ingresos y el consumo?

Todo el que se cierra a tal pensamiento y quien no cumple este deber acaba dañando, en primer lugar, a la economía, e inmediatamente depués, a sí mismo porque tarde o temprano se llega al extremo de que el desempleo afecta a la propia empresa y luego a todo el país. ¡NOSOTROS, en nuestra empresa hemos decidido dar incluso prioridad a las inversiones para aportar modestamente nuestro grano de arena a esta necesaria tarea de reconstrucción!

Las inversiones en curso las ejecutamos coherentemente y de acuerdo con nuestros planes. Todo lo demás es contraproducente. El parón de las inversiones daña a otras empresas que también viven de encargos, como todos nosotros. Y como vivimos en un sistema interdependiente, el comportamiento egoísta, como detener las inversiones y realizar despidos, acaba perjudicándonos a todos. Quien ahora actúe como alma pedante y avariciosa, y frene de golpe, causará un accidente en cadena. Quien acelere ayudará a la economía. Y eso es lo que necesitamos ahora precisamente, y es lo que NOSOTROS estamos haciendo.

Es mi deseo que tengamos todos una hermosa semana.

De todo corazón

Su  Ernst Prost