Caballos de circo

El director gerente de LIQUI MOLY, Ernst Prost, sobre la relación existente entre la libertad, la satisfacción de poder crear y el éxito vinculado a ambas

Muy buenos días, queridos copartícipes:

Cómo odiaba sentirme como un caballo de circo atado corto y que tenía que dar vueltas a la pista. Y el domador tenía además muchos caballos más a los que manejaba con los bocados desde el centro de la pista. Además sujetaba un látigo con la mano izquierda y cuando estaba de buenas nos daba más rienda. A todo esto le llamaba liderazgo y en verdad no éramos caballos sino empleados, y él no era un domador, sino un director...

Me prometí a mí mismo, junto a otras muchas cosas,  hacerlo mucho mejor cuando llegase a ser jefe. Rienda corta, rienda larga, así no es como funciona. Delegar suena mucho mejor, pero sigue siendo insuficiente. ¿Cómo desarrollan las personas su mayor potencial? Exacto, como mejor funciona es de manera voluntaria y en grupo. ¿Y cómo se puede llevar a cabo la constante modernización de una empresa? Justamente, con muchas cabezas repletas de ingenio, con energías creadoras, y, como en nuestro caso, con 1000 innovadores.

Las infames «decisiones en condiciones de inseguridad» se pueden tomar con mucha mayor precisión y menor riesgo cuando se abordan en grupo. Las decisiones correctas se toman mediante la inteligencia colectiva y no con la inteligencia, mayor o menor, de tan solo un individuo. Y eso solo puede ocurrir lógicamente en un equipo.

Mi deber aquí es: Crear espacios libres, espacios en los que seres inteligentes, responsables y creativos se desarrollan y se expresan sin traba alguna. Esto es lo que se consigue: Promover talentos y descubrir aptitudes. «¡Haga lo que quiera, pero que sea inteligente, para que le beneficie a la empresa!»

Esas son todas mis directivas e «indicaciones». Las cabezas bien amuebladas, saben muy bien cuándo ha llegado la hora, qué es lo que hay que hacer y, por lo tanto, lo hacen, siempre que se les permita hacerlo. Parte del desarrollo personal es naturalmente también la capacidad de poder decidir. Al igual que asumir personalmente la responsabilidad.  

Hacerlo bien, o simplemente hacer algo y luego dar la cara por ello, no es cosa que guste a todos, pero la recompensa es la posibilidad de desarrollarse por completo en un entorno de libertad que normalmente solo existe cuando se es autónomo. 

Y así llegamos a mis muy preciados copartícipes. También llamados emprendedores. Entre tanto existen ya cátedras y estudios para aquello que NOSOTROS venimos practicando hace décadas de manera pragmática, llenos de confianza y con mucho éxito tanto en Ulm como en Saarlouis. Mi experiencia laboral de más de 45 años me ha demostrado que la libertad genera éxito y, a la misma vez, satisface a las personas y aumenta la alegría de trabajar. El trabajo no solo debe producir ingresos, sino también alegría, realización personal y darnos la agradable sensación de haber creado algo, sin necesidad de riendas o látigos.

¡Les deseo un viernes repleto de éxito y un bonito fin de semana lleno de libertad para su ingenio!

Su Ernst Prost