«¿Borregos y flojos?»

El director gerente de LIQUI MOLY, Ernst Prost, sobre el comportamiento rebañil y los revolucionarios

Queridos compañeros y compañeras:

 

Una cosa no se convierte en verdadera o falsa porque muchas o pocas personas las hagan de una manera, o de otra completamente distinta... A la hora de calificar algo como verdadero o falso, la opinión general y la concepción predominante de lo que es el mundo no son necesariamente de gran ayuda. Muchas veces los «predicadores del desierto» se escuchan y se veneran después de que primero hayan sido objeto de burlas... Lo mismo se puede aplicar a los inventores. Normalmente, el ser humano es reacio a lo nuevo. Mantener las viejas costumbres y no cambiar nada, eso nos gusta más a las personas. «¡Eso no lo hemos hecho nunca!», «¡ya lo probamos y no funcionó!», «¡eso no lo hace nadie!», estas son las frases típicas que matan, con las que con mucho gusto se cortan las alas a lo nuevo y diferente, apoyándose en el pasado, diversas opiniones y mayorías. Cuando todos se dedican a hacer lo mismo, la variedad y la diversidad acaban hundidas bajo un montón de monotonía y falta de imaginación. Los cambios necesarios, la renovación o la mejora no llegan sin que primero soplen nuevos vientos y aparezca la valentía... ¡Entonces mejor sinfonía que monotonía! ¡Nada de «no se puede»! Y las discusiones interminables tampoco ayudan.

 

La imagen del predicador del desierto es hermosa. Igual que la del pez que nada contra la corriente. También se dice que «solo el pez muerto sigue la corriente». El ensayar forma parte también de la cultura de la emprendeduría. Mejor una osadía con riesgo a fracasar que no atreverse a nada. El mundo cambia. Hay que seguirle el ritmo si no queremos quedarnos descolgados. Numerosas empresas que no quisieron progresar están ahora en el vertedero de la historia de la economía. NOSOTROS también nos tenemos que reinventar constantemente. Transitar nuevos caminos. Probar lo nuevo. De esta manera seguimos siendo previsibles, siendo una empresa que siempre tiene ideas nuevas... lea la última edición de «Pictures & Stories». Verán a qué me refiero.

 

No tenemos que ser los revolucionarios todos los días (¿y por qué no?). Un poco menos de administración a cambio de más imaginación no me parecería mal. Es asunto de todos. No solo de los departamentos de investigación y desarrollo o de los políticos y ministerios. Se trata del futuro de todos nosotros. Y quien esté preocupado por su futuro debería dejar las preocupaciones a un lado y, en lugar de eso, ponerse a pensar cómo podemos idear un futuro tal y como lo queremos. Como empresa, como sociedad, como economía. No me gustan para nada las expresiones llenas de preocupación a causa de ese futuro tan incierto. El miedo atenaza. Y los flojos no avanzan.

 

¡NOSOTROS seguimos teniendo éxito y seguimos remando!

 

Su

Ernst Prost