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Trabajo de calidad y cabronadas y migajas

En su circular de hoy a sus compañeros de trabajo, Ernst Prost, el director gerente de LIQUI MOLY, subraya la importancia que tienen los valores que sirven de referencia a los empresarios y que el riesgo empresarial para empleados mal pagados es con frecuencia superior al de los inversores.

Queridos compañeros y compañeras:

 

De vez en cuando se puede ir en bicicleta sin manos. También se puede comer sin cuchillo y tenedor. Pero no se debería trabajar sin cabeza ni corazón, y mucho menos dirigir una empresa sin tener una referencia clara. Me refiero a tener referencias claras de los valores morales, lo que es correcto y lo que no. "¿Cómo he de saber qué tengo que decidir y qué debo hacer? Uno de los instructores en mis años de aprendiz tenía una respuesta fácil para eso: "Hay cosas que simplemente no se hacen". En principio esto es muy simple, una buena base donde apoyarse a la hora de tomar decisiones y una referencia muy valiosa. Se la podría llamar conciencia... Quien quiera examinar si su modo de actuar es el correcto, también puede recurrir a esta frase: "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti". Si fueran sus propios amigos, familiares o si les afectara a ellos mismos, algunos de los que deciden con maneras presuntuosas, frías e inhumanas, procederían de otro modo que cuando se trata de personas anónimas, es decir, números, y como tales objetos vivos susceptibles de racionalización y cuyo futuro depende de su decisión.

Ya se habrá dado cuenta de que estoy hablando de nuevo de la jornada reducida y los despidos y de la responsabilidad social de los directores y empresarios. No se trata de simples números o masas anónimas. Se trata de personas. Y todas las personas cuentan. A los inversores financieros esta perspectiva les puede resultar totalmente extraña. No a un empresario. Más bien al contrario: Las personas cuentan más que los beneficios. Así es como pensamos y actuamos NOSOTROS. Reconozco que se necesita mucha firmeza y defender con entereza los principios para no abandonar esta actitud. Por un lado, está el desempleo, la pobreza en la vejez, el salario mínimo, vivir como un marginado y por otro están las ganancias, los beneficios, la rentabilidad y millones y más millones de euros y dólares... ¿Y esto tiene sentido? No hablo de honestidad o de justicia, hablo de que tenga sentido o no para una economía nacional, para una sociedad.  Las cabronadas, buscar y aprovecharse de lagunas y paraísos fiscales sean legales o ilegales son la medalla al comportamiento vergonzoso y dañino que lucen algunos actores. Por lo que a mí respecta, no quiero morir siendo un cabrón.

No es verdad que aquellos que tienen poco, o no tienen nada, no rinden ni trabajan. Cuando los salarios son bajos y los gastos para alquiler, hijos y familia son altos, no se puede progresar mucho ni ahorrar para la vejez. No todos los trabajos se pagan como debieran. Por mí que todos tengan todo lo que quieran... no conozco ni la envidia ni la animadversión. Pero que tengan poco o tan poco que no tenga sustento suficiente para sí y su familia, eso no puede ser. El trabajo tiene que merecer la pena. El trabajo bien hecho tiene que estar bien pagado. Hay que perseguir el fraude fiscal y, como es ilegal, debe ser castigado duramente.

En todos los círculos se habla del riesgo empresarial. Sin duda existe. Más de un empresario tiene que luchar día y noche para sacar adelante a su familia y a sus empleados. Pero también hay suficientes empresas, y no precisamente las más pequeñas, en las que el riesgo empresarial recae sobre las espaldas de los empleados... Tal y como se puede ver con toda claridad en esta crisis, precisamente las personas que han trabajado por el bienestar de la empresa van a la calle cuando las cosas no van tan bien... Y cuando van mal, después de soportar décadas de salarios insuficientes, basta con que llegue una crisis para que les den la patada en el culo para siempre, mientras que el riesgo empresarial para el inversor se reduce a que, un año, los millones de ganancias se escriban con un solo dígito, en vez de con dos. Como he dicho, los hay de las dos clases, hay que fijarse en cada caso. Espero que tanto los bancos como también el banco gubernamental KfW hagan precisamente eso y no solo salven a los más grandes y a los que más ruido hacen.

Siempre merece la pena fijarse en el valor del trabajo. Y éste se expresa en el sueldo, prestaciones sociales y en puestos de trabajo seguros. No se puede permitir de ninguna manera que el riesgo empresarial recaiga sobre los hombros más débiles. Todos aquellos que participan en una cadena de valor tienen que recibir su parte del valor monetario que han generado. No creo que sirva de nada servir solamente al capital y dejarle las migajas a los trabajadores y empleados, que son precisamente quienes con su trabajo logran que el capital se multiplique. Sería un fracaso monumental de todo nuestro sistema económico y de nuestro orden social.

 

Su

Ernst Prost

Gerente


España