• 13/04/2021
  • Corona-Krise

Apretar los dientes para salir adelante, pero, ¿qué pasa detrás?

Estimados y estimadas periodistas, estimadas redactoras, estimados redactores:

Nuestro informe trimestral, con unas cifras verdaderamente buenas, ha despertado su curiosidad. ¿Qué hay detrás de estas cifras? ¿Qué hay entre bastidores y cómo es nuestro día a día?
Me gustaría responder a estas preguntas de forma inmediata y sin utilizar ni tan solo una sola vez las palabras «coronavirus», «perdedores de la pandemia», «ineptos gestores federales de crisis» o «Laschet y Söder».
Ya las escucho bastante todos los días. Lamentablemente, también lo hacen nuestros proveedores. Y así tenemos ya la primera soga atada al cuello: Escasez de materias primas por doquier. Nuestras reservas se acaban. Nos mantenemos de manera precaria y exprimimos hasta la última gota de aceite de nuestras tuberías para poder seguir suministrando. Force Majeur – fuerza mayor – así responden a nuestro departamento de compra al preguntar por los plazos de entrega. En vez de transportar 5000 t de carga por vía naval desde el Mar del Norte hasta nuestra fábrica en el puerto de Dillingen, nos tenemos que conformar en la actualidad con cargar en camión apenas 30 t para circular por carreteras y autopistas. Nada rentable, además de caro y perjudicial para medio ambiente. Materias primas, materiales de embalaje, bidones y barriles, tapas, cartones y láminas. Falta de todo. Para algunos, parece que el confinamiento fue un "k.o."... Estamos aparcando los planes de ampliaciones de fábrica y las reparaciones, ya que tanto talleres como empresas de montaje ya solo saben quejarse de falta de piezas de recambio y materiales. 
¿Qué está pasando? Este cuello de botella en el suministro no se debe a esos barcos que estuvieron atascados en el canal de Suez durante unos días. Más bien creo que muchas empresas prefieren seguir tumbadas el sofá, practicar alegremente el teletrabajo y recibir ayudas estatales, para ahorrar gastos, en lugar de arremangarse. Hasta aquí lo referente al desabastecimiento que estamos sufriendo en estos momentos. 
Y lo que conseguimos, además se ha vuelto mucho más caro. Los precios se han disparado, lo que a su vez afecta nuestra rentabilidad: no es nada raro que, de un día para otro, nuestros proveedores nos suban los precios entre un 10% y un 20% ... Estamos seguros de que tendremos que pagar a lo largo de este año un sobrecoste adicional de 20 millones de euros, solo para abastecimiento de material en fábrica. Está claro que, por nuestra parte, intentamos trasladar estos incrementos a los distintos mercados mediante aumentos de precio. Pero inténtelo en países cuyas economías están por los suelos y donde la inflación está por las nubes. Hablando de exportación: dos tercios de nuestros negocios los hacemos en el extranjero. Con unos 150 países.
¿Sabe qué nos falta en la actualidad? Contenedores ordinarios. Todos se ponen a pensar en una crisis y dejan de haber contenedores marítimos y capacidad de carga suficiente. Todo reservado. Todo está ocupado en los trayectos marítimos entre Asia y Europa. ¿Crisis? Comprar hasta reventar. Esa es la realidad más bien. En algunos casos esperamos semanas y meses hasta que surge posibilidad de cargar nuestros productos y exportarlos a ultramar, da igual a dónde. No tiene gracia. 
Hablando en plata: Por un lado entra muy poco y por el otro sale muy poco. Y los de en medio trabajamos los tres turnos para para alcanzar nuestros objetivos, a pesar de las circunstancias adversas, y mantenernos así en la senda del éxito y evitar que nos hundan. A menudo digo: «La debilidad de nuestro rival es nuestro punto fuerte». No solo en el deporte, también en economía se es tan bueno como permite el rival, la competencia. Sin embargo, en estos momentos solo podemos ser tan buenos como nos permiten nuestros proveedores con un suministro de mercancías fiable... No había pensado que algo así pudiera ocurrir. Se nos queda cara de tontos, cuando queremos dar un paso adelante y falla el suministro. Pero mientras no descubramos un pozo de petróleo en Ulm o Saarlouis, tendremos que lidiar con las circunstancias y aceptarlas como vienen.
Nosotros lo llamamos competencia en la compensación de la incompetencia. Bonita expresión. La leí hace poco, no sé dónde. Por cierto, he oído que en el sector de la construcción ocurre algo similar.
Les deseo a todos un feliz día. Mantengan la salud y la alegría.

Saludos cordiales,
Su


Ernst Prost
Gerente